El cierre del ciclo lectivo invita a reflexionar sobre lo vivido, valorar el camino recorrido y renovar el compromiso educativo con nuestros estudiantes, las familias y los docentes, proyectando juntos un 2026 con esperanza y propósito.
“Somos lo que hacemos cuando cambiamos lo que somos”, Eduardo Galeano
Diciembre nos convoca, como cada año, a hacer balance de lo hecho y de lo vivido, pero también de aquello que quedó pendiente. Es un tiempo de reflexión, de revisión y de proyección, donde como comunidad educativa pensamos nuevas ideas, cambios y mejoras con la mirada puesta en el año que comienza, el 2026.
Ese balance, aun atravesado por dificultades, es siempre positivo. Porque en comunidad aprendemos a resignificar incluso el dolor, a agradecer la vida compartida y a fortalecer los vínculos que nos sostienen. En ese marco, instamos especialmente a nuestros jóvenes a tomar buenas decisiones en un mundo complejo, aprendiendo a valorar a quienes día a día construyen oportunidades en las aulas: nuestros profesores y preceptores, verdaderos artesanos de la educación, que se brindan con vocación, compromiso y servicio.
Queridos estudiantes, sepan distinguir entre lo importante y lo superficial, y vayan siempre por lo importante: el estudio, el trabajo, el respeto, la empatía, el amor, la colaboración y el desarrollo de las múltiples habilidades y dones que cada uno posee.
A nosotros, los adultos —educadores en la familia y en la escuela—, también nos toca el desafío de elegir lo esencial. Sigamos trabajando juntos por lo importante: sostener la esperanza, confiar en nuestros chicos y acompañarlos, incluso frente a las dificultades que la vida presenta.
Gracias a las familias por caminar junto a la institución. Gracias a los queridos estudiantes por cada aprendizaje compartido. Deseamos que este tiempo esté colmado de calma, paz y tranquilidad. Seamos amables para ser amados.
Feliz Navidad y un gran 2026 para toda la comunidad educativa.